El servicio lento, las meseras nada coordinadas y el tiempo para llevarnos bebidas fue de casi 30 minutos, así que deduzcan lo que dilataron los platillos. Sin embargo el sabor valió la pena.
La desorganización de la nueva sucursal se hace notar, olvidan la orden, las bebidas se tardan bastante, poco personal es notable y la comida tarda mucho más de lo debido...
Primera vez que fui y me sale un cabello en la comida y una mosca dentro del hielo (y como pedí Coca Cola, pues lo noté hasta terminar el refresco). Inaceptable, no volveré a ir.